Leo que harán falta urgentemente 900000 desarrolladores para el 2020 -vamos que no queda nada- en una especie de suerte por salvar el mundo estilo «Stranger things».
Claro que para lograr esa alza en matriculaciones habría que acabar con muchos tópicos como que tipo de carrera es informática y quiénes sus estudiantes, si realmente sirve para algo o es mejor estudiar industriales o alguna otra carrera «de verdad», a donde nos lleva inventar formaciones no regladas sacadas de la manga… aunque de todo esto ya hablaré en otro momento.
Ahora con la vista del tiempo repaso un poco las empresas que he conocido y lo junto con lo que conozco de este mundillo para recopilar algunos de los grandes «dogmas» de la consultoría TIC -principalmente en España- tal que:
«Si quieres llegar a algo hazte jefe de proyecto, ya sabes, traje, Excel y PowerPoint» o «ya tienes una edad para seguir dándole a la tecla» etc…
Más de uno ha caído ante estos argumentos creyendo que la única vía para ser algo en esta vida pasaba por desarrollar… su cargo en la tarjeta de visita, en algunos casos es una buena opción, puede que a esa persona ya no le guste desarrollar -igual nunca le gustó- o crea que se va a hacer rico y va a trabajar lo justo -lo cual no pasa ni siempre, ni pronto- o que tener gente a su cargo es un símbolo de estatus -en plan logro desbloqueable-
A partir de aquí hay varias opciones, que sea esta una buena elección para esa persona y desempeñe su cargo con eficacia, que sea una mala elección y no hayas ganado un buen jefe de proyecto -más bien uno malo- y encima has perdido un buen desarrollador, o aún peor, ahora tienes un desarrollador que no puede dejar de serlo -porque en el fondo es lo que es y lo que le gusta- así que no hará bien su trabajo de jefe de proyecto y encima se meterá en todos los «saraos» técnicos dando su opinión -cada vez más desfasada- mientras el resto de los desarrolladores se preguntan… «¿Este de que palo va?»

Ahora en plena -según algunos- «burbuja de contratación» más de un jefe de proyecto se estará preguntando aquello de a ver si pasa esto y dejan de cobrar tanto, por un lado porque es verdad que las tarifas se encarecen y los márgenes se estrechan demasiado rápido y por otro -porque no decirlo- por aquello de está gente no puede cobrar cerca del que hace las cosas importantes como yo que para eso me puse un traje, -vaya, quizás no fuera una decisión tan buena eso de ponerse un traje…-
Reconozco que de un tiempo a esta parte «huelo el miedo», hay escasez y alta rotación, resulta complicado llevar proyectos a cabo no solo porque falte gente -que ya es malo de por sí- sino porque a veces hay que resignarse a lo que quede en el mercado -que es aún peor para todas las partes-
Así que ahora todo es para hacer feliz al desarrollador, que si un futbolín, que si un puf, que si el día del orgullo friki hago un vídeo molón,… A ver si parece que soy lo que no soy y por cuatro euros engaño a algún despistado -que pasa más de lo que parece-
Vuelvo al pasado y recuerdo por ejemplo que en otros países no es así, la idea base -que es lo importante- es otra, los técnicos están bien valorados y se reconoce su importancia en el equipo como pieza clave para llevar los proyectos a buen término, de hecho se considera necesario que haya siempre alguno en las reuniones –con criterio– para que todo lo que se diga tenga una viabilidad técnica y evitar el «si a todo» -en este punto más de uno se estará emocionando-
Es por esto entre otras cosas por lo que suelo recomendar tener experiencia internacional -pero de la buena, de la de hablar en inglés y conocer gente de otros países- obviamente no todas son así pero el porcentaje de error respecto a una nacional es menor y la experiencia merece la pena.
En el ámbito nacional una empresa de base técnica, es decir, creada por, gestionada por, con mentalidad de,… «técnica» será casi siempre mejor que una gran TIC tradicional, a no ser que se quiera poner un traje en cuyo caso hay para elegir.
Me acuerdo también ahora de metodologías ágiles donde el peso de un traje queda más limitado y es el propio equipo el que se gestiona, igual por eso ahora muchas empresas prefieren invertir salarios más altos en técnicos que además de desarrollar sepan metodologías ágiles -a las empresas siempre les gusta esto de matar dos pájaros de un tiro- lo cual sutilmente provoca que el traje quede limitado a cargos más altos -alguien tiene que contar las monedas- o temas un poco más políticos -vete a comer con el cliente que yo me voy a casa-
Pongo en valor el cargo de un traje como alguna vez he defendido, pero aunque las cosas estén cambiando aunque sea por necesidad, solo el hecho de que al final un buen técnico pueda decir que lo es y que se entienda entre el gran público que es un cargo con valor equiparable en responsabilidad y estatus a prácticamente cualquier cargo de gestión es algo que hará que mucha gente quiera subirse a este barco y no bajarse y esto es lo importante, es lo que hará que realmente cambie el escenario por encima de noticias de empleo y ascensos aspiracionales que quizás realmente no están solucionando el problema sino que lo están agravando.
Reconoceré que no me gusta que ser técnico sea un cargo de transición hacia algo mejor, que tenga que haber limitaciones en responsabilidad o sueldo, que tenga que elegir entre vocación o carrera y mucho menos que tenga que escuchar con gesto de sorpresa -¿Pero no quieres hacer otra cosa?- entiéndase por cosa llevar traje, cobrar más, hacer algo cool y bobadas varias.
Puede que incluso se me diera bien llevar un traje -mas de una vez me lo han dejado caer- pero para mi al contrario de lo que pueda parecer sería un retroceso, sería reconocer que ya no se me da bien lo que hago, que no puedo aportar más y que en cierta forma me estoy jubilando y reconociendo que solo me quedará la nostalgia y las frases de antes lo hacíamos así y acabábamos antes, me gusta resignarme a esta idea aunque al final tenga que claudicar porque la tecnología me supere y seguir pensando que, de mayor quiero ser programador.
































